PRINCIPAL

El horno es un cilindro metálico de 52 m de largo. Mediante un lento
giro y una suave pendiente va trasladando los materiales hacia la salida
mientras se calcinan. El interior va cubierto de ladrillo refractario para soportar los 1400º C que se alcanzan.

En su interior se producen varios procesos químicos que producen la descarbonatación de la caliza -liberación de carbono en forma de CO2 - y la formación de silicatos y aluminatos de calcio que forman las bolas de clinker. El clinker se produce por sinterización: las altas
temperaturas aglomeran el polvo sin alcanzar la fusión.

A la salida del horno, el clinker es enfriado rápidamente,
para que no pierda sus propiedades, y se almacena en
un silo.
El nombre de 'clinker' tiene su origen en el ruido que
hacen las piedras que van formándose en el horno
metálico al girar: clink, clink…