Los
principales problemas ambientales de la cementera son la emisión a
la atmósfera de polvo, CO2 y
gases muy calientes.
Un sistema
de filtros de mangas, impide que los gases enviados a la atmósfera
arrastren polvo.
El cemento se compone de partículas de unas 200 micras de diámetro,
fácilmente arrastrables por
el aire. Por eso hay numerosos sistemas de desempolvado a lo largo de la instalación.
La emisión
de CO2 es imposible de evitar: por un lado, el horno necesita un combustible
que inevitablemente generará CO2 en su combustión. Pero además,
la descarbonatación de la roca caliza
-proceso imprescindible en la fabricación del cemento- libera CO2.
Por tanto, el objetivo ambiental es
minimizar el CO2 que escapa a la atmósfera ya que no se puede suprimir.
La planta
posee su propia depuradora de aguas.