Estas
centrales se caracterizan porque tienen una presa de contención, en
este caso de 135 m de altura, cuya función es acumular gran cantidad
de agua dando lugar al embalse.
Con el fin
de generar un salto y transformar la energía potencial en eléctrica,
en esta central se sitúan tomas en aguas arriba de la presa, que mediante
una bocina de admisión, coge agua que entra un una tubería forzada.
Esta bocina de admisión esta protegida por una rejilla
metálica y
tiene una cámara
de compuertas que
controla la admisión de
agua a la tubería forzada.
Esta tubería
forzada atraviesa la estructura de hormigón de la presa y tiene por
fin llevar el agua desde las tomas a las máquinas de la central. El
agua, en la tubería forzada, transforma su energía potencial
en cinética, es decir, adquiere velocidad. Al llegar a las máquinas,
actúa sobre los álabes del rodete de la turbina, haciéndolo
girar y perdiendo energía.