Como consecuencia de la
fisión nuclear que se produce en los reactores de las centrales nucleares
se generan radiaciones. Esas radiaciones suponen un grave problema para los
trabajadores de la central y para la población en general. Por eso
es importante evitar escapes incontrolados de sustancias radiactivas.
Para evitar esos escapes hay una serie de barreras en una central nuclear
que son las siguientes:
Primera barrera: las pastillas de uranio,
de una cerámica altamente resistente, que es donde se produce la fisión
nuclear, se introducen en unas vainas herméticas.
Barras de control: caerán sobre
las vainas cubriéndolas en caso de parada.
Segunda barrera: las barras de combustible
envainadas se introducen dentro de una vasija. La vasija va dentro de un gran
muro de hormigón armado, que constituye el blindaje biológico
y permite que trabajen los operadores sin peligro alguno.