Proceso:
Los
tomates son sometidos a
vapor y vacío para desprender la
piel. Después una rascadora elimina
esa piel de la superficie del tomate.
Una
cortadora secciona los
tomates en trocitos de forma cúbica
de 1,5 cm de lado aproximadamente.
Tras
pasar por una mesa
vibratoria, los cubitos son
inspeccionados visualmente para
apartar los amarillos.
Los
cubitos son mezclados con zumo de tomate y esterilizados antes de proceder
al envasado aséptico.