Los
evaporadores tienen la misma misión que una olla: logran que se evapore
el agua. Se puede obtener concentrado con la proporción sólida
deseada: 12, 20 o 28%.
El
último paso a que deben someterse el concentrado y los cubitos es a
la esterilización con calor: una alta temperatura acaba con los microorganismos
que puedan estar presentes en el tomate.
A
continuación, se enfría el concentrado y los cubitos para poderlo
envasar rápidamente.