Por
último, antes de
entrar en la planta, un filtro
rotatorio elimina las
partículas y trozos de
tomate.
El
tomate es sometido a 3 fases de lavado por inmersión y ducha.
Para evitar un consumo desproporcionado se utiliza agua clorada
que es reciclada en la propia planta.
Durante
la flotación, las piedras y terrones caen a un foso donde
son retenidos.
En
la cinta de elevación el tomate es lavado por ducha.