Una vez obtenidos los
tapones, hay otra etapa donde se
preparan para la venta. Los tapones se almacenan en
cámaras estabilizadoras para mantener su humedad.
Después son sometidos
a un tratamiento para suavizar la
superficie del tapón. Este tratamiento se realizan en máquinas
donde los tapones giran en un cilindro metálico durante un
cierto tiempo para aplicarle el producto suavizante.
Otra máquina se
encarga de poner el sello distintivo de la
empresa sobre la superficie del tapón una vez realizado el
tratamiento superficial.
Una vez sellados los tapones, las empresas disponen de máquinas contadoras de tapones. En la tolva se ponen los tapones, se selecciona el número de tapones deseado en el panel de mando y los sensores van contando los tapones y los van introduciendo en cajas o bolsas. Esta máquina dispone de una cámara o sensor para detectar cuando la caja o bolsa está llena. Después de todo este proceso, los tapones ya están preparados para envasar en cajas y enviar a las industrias agroalimentarias que utilicen el tapón de corcho como sistema de cierre de las botellas.