Flameado: es un
tratamiento térmico mediante mecheros de
oxiacetileno aplicado a tablas de gran superficie, donde se consigue obtener
superficies rugosas con cierto relieve.
Serrado: este proceso es casi siempre previo a otras terminaciones
superficiales y se consigue una superficie plana y lisa.
Rústico: junto con el abujardado el tratamiento más antiguo
y sencillo, consiguiéndose un aspecto poco uniforme con marcas de corte
natural.