Kiko León pensó que, tratándose de una rueda, quizá pudiese fabricarse un vehículo con ella. Un vehículo, autopropulsado, puesto que la rueda es impulsada por los gimnastas: no necesita motor ni combustible.
Puesto que se trata de un vehículo para acróbatas, la estructura ideada para hacer el vehículo es un somier unido a las ruedas mediantes varios ejes y que, a la vez, soporta una colchoneta.
Para que los gimnastas puedan mover el vehículo con facilidad es conveniente que el peso del mismo sea aproximadamente igual a la suma del de los deportistas.