La mayoría de los inventos aparecen para solucionar un problema, es raro que surjan por casualidad.En este caso, el problema planteado era el siguiente: Una fábrica elabora fruta triturada y la envasa en tarrinas similares a las de mermelada o mantequilla que te ponen en algunos restaurantes con las tostadas. La empresa necesita eliminar las tarrinas que no están bien cerradas, ya que podría entrarles aire y estropear el contenido.
Inicialmente, el control lo realizaba una persona ‘a ojo’, observando las tarrinas una a una. A pesar del cuidado que prestaba, el 3% de las tarrinas que salían de fábrica directas al consumo tenían el cierre defectuoso.
A partir de este problema, la empresa transmite su necesidad a la Escuela de Ingenieros Industriales de Badajoz.