Una
vez que un equipo obtiene el visto bueno, se le
borra el sistema operativo salvo que el cliente lo haya
encargado con él.
Otra
estrategia seguida en el control de calidad es la trazabilidad de los componentes.
Consiste en seguir
la traza o rastro de cada elemento montado en un equipo: cada componente
-memoria, disquetera, microprocesador...- lleva un número de serie
que le ha dado el fabricante
original. Este número se anota asociado al equipo que lo contiene.
En caso de producirse una
avería, podrá saberse exactamente el origen de ese componente,
cuando se compró, cuando
se montó, y qué operario lo hizo. De esta forma es muy fácil
localizar el origen de las averías y
reducir su incidencia.