Tradicionalmente,
para regar las huertas se utilizaba fuerza animal. Una mula caminaba en
círculos empujando una manivela de varios metros de longitud que hacía
girar el eje vertical de la
noria. Los engranajes cónicos transmitían el giro a una rueda
que arrastraba una cadena de
cangilones. Estos elevaban el agua del pozo. Muchas de las norias que podemos
ver aún en
nuestros campos, en grave estado de deterioro, fueron fabricadas en la fundición
Díaz de Terán de
Zafra, origen de la actual Díter.
Actualmente
son bombas eléctricas sumergibles las que elevan el agua desde pozos
de sondeo.
Estas bombas impulsan el agua mediante un tornillo de Arquímedes.
Una
alternativa más ecológica en sitios con rachas de viento frecuentes
es la elevación mediante
un aeromotor. El giro de la turbina es reducido y transformado en vaivén
mediante un mecanismo
biela-manivela. Este impulsa una bomba alternativa.
Actualmente
se están montando instalaciones de bombeo por energía solar:
una bomba de 12 voltios es alimentada mediante placas solares.